Entre sus consecuencias nocivas a corto plazo, se encuentran los problemas sobre la memoria y el aprendizaje, así como las dificultades para la resolución de problemas. Entre sus efectos negativos a largo plazo se encuentra la afectación de las neuronas que contienen la dopamina (neurotransmisor) y que se hallan implicadas en la regulación de la motivación y la compensación y que están vinculadas a los procesos adictivos, comunes a otras drogas.
El consumo precoz de alcohol es un factor de riesgo para el uso de marihuana, es decir, si se comienza a beber alcohol a una edad temprana, mayores son las posibilidades de consumir marihuana.
Cocaína: Droga estimulante. Crea adicción psicológica y posiblemente también fisiológica. Puede presentarse en forma de polvo (sal de clorhidrato), en cuyo caso, pasa al interior del organismo por inhalación, o disuelta en agua mediante inyección. Otro modo de presentación consiste en cristales de roca (Crack) y sucede en aquellos casos en que no ha sido neutralizada por un ácido, tal y como ocurría con la sal de clorhidrato. En esta ocasión, los cristales se pueden calentar y sus vapores se pueden fumar.
Su acción se caracteriza por la interferencia con el proceso de reabsorción de la dopamina (DA), neurotransmisor químico implicado en el placer y el movimiento. Esta mayor disponibilidad de DA sobreestimula las neuronas receptoras lo que se traduce en la euforia que caracteriza a las personas usuarias de Coca. Sus efectos físicos incluyen la vasoconstricción sanguínea, dilatación de las pupilas, el aumento en la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca y la presión arterial.
La combinación del consumo de cocaína con alcohol, conduce a que el hígado humano fabrique una tercera sustancia, el etileno de cocaína, que intensifica los efectos eufóricos de la cocaína y potencialmente aumenta el riesgo de muerte repentina, con lo que agrava los efectos dañinos de cada sustancia por separado.
Fuente: NIDA (National Institute on Drug Abuse).
inicio